DÍA 1: ROMA

Llegamos en ferry a Civitavecchia el 22 de agosto por la noche, y fuimos directo a una vía de servicio que habíamos encontrado gracias a otro blog de chicos con camper que lo recomendaban: Roma aurelia (justo delante del McDonalds).

Pasamos ahí la noche y perfecto sin problemas. A la mañana siguiente, dejamos ahí la furgo y fuimos andando hasta la estación de tren Roma-Aurelia, que está a unos 15 min andando.

Ya teníamos entendido que en Roma los perros pueden subir al tren sin problema, pero aún no sabíamos si tenían que pagar o llevar bozal. Fuimos a la máquina para sacar los billetes y ya te da la opción de sacar para el perro también. Cada adulto paga 1 euro y cada animal para 1.10 euros. Sacamos el billete para St Pietro, para empezar nuestra visita a Roma en el Vaticano. En cuanto al bozal, no se lo pusimos y nadie nos dijo nada.

En el tren también tienen enchufes para poder cargar los móviles, así que llevaros en la mochila el cargador por si acaso, que no está de más 🙂

Nuestra primera parada ha sido el Vaticano, en la Piazza St Pietro. Os recomiendo ir pronto por que sino se llena de gente la plaza. Está claro que si vas con perro la mayoría de cosas a visitar las verás por fuera, pero si sois dos personas, siempre podéis decidir cuál de los dos entra y el otro darse un paseo de mientras con los peques. Aún así, imposible entrar en el Vaticano…llegamos a las 10 de la mañana y ya había una cola infernal para entrar. Así que estuvimos observando toda la plaza, un par de fotos, y seguimos nuestro camino.

La siguiente parada del camino ha sido el Castillo Sant’Angelo. Dentro del castillo no entramos (ni si quiera preguntamos si se podía entrar con perro, aunque supongo que no), pero justo al lado, antes de llegar a la entrada principal, había una puerta de barandillas metálicas abierta, y dentro del patio había un mercadillo, y ahí sí que entramos con los peques. Había un hombre con una manguera regando plantas, y le pregunté si podía mojar a los perros, y no tuvo ningún problema. Ese día en Roma hacía mucho calor, y en todas las fuentes bebían agua, y ahí aproveché para mojar los chalecos refrescantes, y así pasaron un día más fresco.

La siguiente parada fue la Piazza Navona. Una plaza preciosa con fuentes, un obelisco y también con mucha gente. Hicimos varias fotos, observamos las diferentes fuentes y seguimos con nuestro camino.

Seguimos andando y llegamos al Pantheon. Ahí si que fue imposible hacer fotos decentes, con la cantidad de gente que había… Así que Jose se asomó a verlo un poco por dentro y nos fuimos. Había también mucha cola para entrar a verlo y como ya habíamos estado en Roma los dos, decidimos no entrar. Los perros no pueden entrar así que si queréis verlo por dentro, que uno se espere fuera y os turnáis 🙂 Aunque si queréis ver Roma en un día, no da tiempo a entrar en ningún lado.

El siguiente monumento a ver fue la Fontana di Trevi…abarrotada de gente, pero lo bueno es que si se puede bajar abajo con los perros. Ahora que está remodelada, han puesto como una pasarela abajo tocando la fuente y por ahí puedes andar y lanzar la típica moneda al agua. Bajamos abajo y Hiro lanzó también una moneda al agua!! 🙂 Aún así, no recorrimos todo el pasillo por que no se podía casi ni andar, nos quedamos un ratito a un lateral donde no había tanta gente.

Andando un poquito desde la Fontana di Trevi, llegamos a la Piazza Spagna. Como toda Roma, abarrotada de gente, pero muy bonita y grande. No se por qué la recordaba más pequeña desde la primera vez que la visité. Podéis subir arriba a las escaleras y las vistas serán geniales, pero con el calor que hacía, decidimos no hacer pasar por eso a los perros, que ahí daba el sol de una forma descomunal.

Ya era la hora de comer así que buscamos por Google algún restaurante bueno por ahí cerca. Callejeando un poco desde la Piazza Spagna, encontramos un sitio que nos encantó! Se llama Otelo Concordia. La entrada por la que llegamos era por donde está el salón interior del restaurante.

No había nadie, pero ya teníamos hambre y entré a preguntar si podíamos entrar con los perros. Me contestó que obviamente que ningún problema, y que incluso tenía una terracita interior donde estaríamos muy a gusto. Atravesamos el comedor y salimos a un patio interior que era una monada.

Había ya un par de mesas ocupadas y nos sentamos en una de las libres. Trajeron un bol con agua para los peques y tenían también enchufe para cargar el móvil (por que ya estábamos casi sin batería). La comida fantástica y el trato impecable! Totalmente recomendable. Además ahí se estaba super fresquito y les saqué los chalecos refrescantes a la hora de comer.

Después de comer, nos fuimos hacia la Piazza Pópolo, donde vimos que al lado hay un parquecito y ahí queríamos descansar un poco, y seguramente habría algo más de sombra. De modo que llegamos a la plaza, hicimos un par de fotos y subimos al parque llamado Villa Borghese.

Tiene una plaza gigante desde donde puedes ver toda Roma. La verdad es que las vistas son fantásticas, y el parque es enorme, con muchos árboles, pero no encontramos ni una fuente! Mira que Roma está llena de fuentes y nos iba genial…pues no se si es que no las vimos..pero de verdad que ni una! Paseamos un rato, nos sentamos en el césped, estuvieron un rato sueltos jugando, y luego ya seguimos con la visita a la ciudad.

 

Una vez descansados, seguimos nuestro camino hacia la Piazza Venezia. Preguntamos si podíamos subir hacia las escaleras con los perros, pero nos dijeron que no, así que vimos el monumento desde fuera solamente y empezamos a andar hacia el lado derecho del monumento, para rodear toda esa parte.

Pasamos delante del Teatro di Marcello y de la Iglesia Sta Maria in Cosmedin, donde se encuentra la Boca de la Verità. No pudimos entrar a verla por que cerraban a las 18h, pero la vimos desde fuera.

Antes de llegar a nuestro último destino, pasamos por el Circo Massimo, una explanada gigante donde fue un estadio para las carreras de carros en la Antigua Roma. Fue el mayor circo de la antigua civilización romana, con sus 621 m de longitud y 118 m de anchura. Ahí aprovechamos para dejar sueltos a los peques por que vimos a otro señor con el perro suelto y atravesamos toda la explanada.

Finalmente llegamos al Coliseo! No miramos ni para entrar con los perros, estaba abarrotado de gente, pero es precioso! Hicimos varias fotos y los otros guiris también querían fotos con los peques! En Roma todo el mundo quería tocar a los perros y hacerles fotos!

Esta fue la última parada en Roma, y ya nos fuimos de vuelta a la estación de tren. Esta vez cogimos el tren en Termini, y nos costó exactamente lo mismo que a la ida.

Conclusiones del día en Roma: En agosto hace mucho calor, así que para los perros lo ideal es llevar el chaleco refrigerante. Lo bueno de Roma es que cada dos por tres tienes fuentes, así que pueden beber agua fresquita y refrescarse. Todo el mundo quiere tocar a los perros, los italianos locos con ellos, es un sitio muy pet friendly. En el tren no hace falta que lleven bozal (a la vuelta pasó un revisor, le dimos los tiquets, miró a los perros y sonrió). Así que nada de bozal, solo la correa y su billete.