DIA 3: VERONA

Desde Pisa salimos temprano y nos fuimos dirección Verona, que son unas tres horitas más o menos. Paramos a comer a medio camino y ahí fue cuando descubrí que los perros pueden entrar en las vías de Servicio. En el cartel pone que tienen que ir con el bozal, pero los dos perros que vi salir de la vía de servicio iban sin bozal. Es más, cuando entré dentro (fui sin ellos por que era ir al baño solo), había un labrador en la tienda de salida y estaba la dependienta y otro señor más haciéndole fiestas.

Mientras Jose hacía la comida en la furgo, como hacía calor me senté en las escaleras de la salida de la tienda, que es donde había sombra, y todos los italianos saludaban a los peques. Es genial que sean tan perrunos la mayoría!

En el mismo aparcamiento de la vía de servicio, sacamos la mesa y las sillas y nos dispusimos a comer. Nadie nos dijo nada, y había más campers y camiones “acampando” para comer, así que no hay problema ninguno para cocinar y comer en la vía de servicio.

Cuando llegamos a Verona, fuimos a aparcar la furgo en un párking subterráneo, justo al lado del cementerio. Este aparcamiento está a unos 15 minutos andando del centro, así que ya nos iba bien para no meternos por medio de todo el meollo. Al salir del párking, hay una estatua enorme que nos gustó mucho, de dos guerreros luchando (foto).

 

Fuimos dirección al puente Aleardi, que es el que nos pillaba más cerca para cruzar el río, y lo bueno es que siguiendo todo recto esa misma calle (Via Pallana), siguiendo toda la muralla, llegamos a la Piazza Brà, donde hay una fuente y la estatua de Vittorio Emanuele II, que fue el último rey del Reino de Cerdeña y el primer rey de Italia.

Justo al lado de esta plaza, se encuentra la Arena de Verona. Es un anfiteatro romano donde ahora realizan conciertos y diferentes eventos de opera. Me recordó mucho al coliseo de Roma, pero este es un poco más pequeño. La verdad es que la plaza es grande y muy bonita.

Seguimos nuestro camino por detrás del anfiteatro para llegar a la Casa de Julieta. Antes de llegar a la casa de Julieta, paramos a comprar un helado. Lo bueno fue que pudimos entrar dentro la heladería con los perros sin problema. Por cierto, qué ricos los helados! 😛   Antes de llegar  a la casa, pensé que no nos dejarían entrar con los perros dentro del patio, pero la verdad es que pudimos entrar sin problemas, y había algún que otro perro por ahí también.

El único inconveniente es que el patio es pequeño y hay un montón de gente, pero bueno andando por los laterales del patio, pudimos ver bien el balcón de Julieta, la estatua y todas las paredes con candados de corazones, paredes con chicles, post-it y notas varias. Esperando un poquito con paciencia pudimos hacerles también la foto a los peques con la estatua de Julieta, que estaba muy reclamada por todos! Y como no podíamos ser menos, también pusimos un candado y firmamos en una de las paredes del pasillo de entrada 😛

Después de visitar la Casa de Julieta, estuvimos paseando por la Piazza delle Erbe. Es una plaza muy grande, donde había un mini mercadillo y terracitas para tomar algo.

 

En esa plaza encontramos la Torre dei Lamberti, que es una antigua torre civil medieval que tiene dos campanas y un reloj, y la Fontana Madonna Verona, que es el monumento más antiguo de la plaza. La verdad es que todos los edificios que rodean la plaza son preciosos, hacen que te teletransportes a otra época.

En un lado de la plaza está el Arco della Costa, pasamos por debajo y seguimos esa misma calle hasta llegar a la Piazza dei Signori.

En esta plaza también hay terracitas, y justo al lado hay una iglesia de estilo románico preciosa: Iglesia de Santa Maria Antica. Justo en la puerta de entrada, tiene la tumba de Cangrande, esculpida en mármol preciosa.

A pocos metros de la iglesia encontramos la casa de Romeo. La verdad es que no está nada concurrida a diferencia de la casa de Julieta, pero ahí hicimos una foto para tenerla como recuerdo también. Nos dirigíamos al puente de piedra, pero antes encontramos otra iglesia que tenía escalones y ahí nos sentamos un rato a descansar con los peques. Es la Iglesia  Santa Anastasia, y también tenía una tumba esculpida en un lateral.  Finalmente llegamos al puente de piedra. Es un puente romano construido sobre el río Adigio, y es el primer puente de piedra construido en Verona.

Cruzando el puente, encontramos el Castel San Pietro y justo debajo el teatro romano de Verona (o lo que queda de él). Nosotros no subimos arriba del castillo por que no teníamos ya tiempo, pero si estás todo un día entero en Verona, recomiendo subir, dicen que hay unas vistas preciosas desde ahí arriba.

Andamos por el lateral del río hasta que llegamos otra vez al puente del principio y ya cogimos la furgo en dirección al Lago di Garda para dormir ahí.

Ha sido una visita fugaz a Verona, pero en una tarde puedes ver lo más importante, de modo que con un día entero hay de sobras para recorrer todo el casco antiguo. En Verona vimos bastantes más perros que en Roma por ejemplo y pudimos comprobar que es también bastante perruna la ciudad.